Fase 5 ITE: Asignación de causas

Causas deterioros ITELa asignación de causas probables a los deterioros detectados es una fase algo peculiar dentro del método presentado, por varias razones, entre las que pueden apuntarse las siguientes:

  1. No es un paso que tenga un éxito garantizado. En efecto, mientras que la ejecución correcta y ordenada de las demás fases garantiza el éxito de las tareas abordadas, en la asignación de causas el método es importante, pero influyen mucho los conocimientos técnicos, la experiencia y la intuición.
  2. No es estrictamente necesaria en la ITE. Si, por los motivos que sea, no es posible desarrollar esta fase, la ITE no queda incompleta. Recuérdese que la intención de la ITE es determinar el estado actual del edificio a través de una inspección tan somera como sea posible. Si se llega a determinar el estado actual, puede realizarse un dictamen sin que sea indispensable el conocimiento de las causas. Este conocimiento, en cambio, resulta imprescindible para abordar los trabajos de rehabilitación del edificio.
  3. Es la fase más integradora, ya que intervienen los síntomas y deterioros, los elementos en los que se dan y las funciones que cumplen estos elementos

Esta tarea debe abordarse en este punto del método, y no al final de la ITE. Esto es debido a que es preferible determinar las causas con la mente abierta y la inspección reciente. Si se llevan a cabo la categorización de deterioros y la evaluación de las posibles consecuencias, se corre el riesgo de que, si las posibles consecuencias son graves, surja el deseo de encontrar una causa “suficientemente importante”, que esté acorde con la gravedad del diagnóstico. En casos extremos, es posible que aparezca en el técnico, en el cliente o en ambos la idea de encontrar una causa que alivie el gasto económico o elimine la responsabilidad del propietario. También puede darse el efecto contrario, que la ausencia de consecuencias importantes lleve a un trabajo “ligero” en la asignación de causas.

En la asignación de causas probables entra en juego la segunda pizarra. En ella se colocan en Post-It blancos las causas posibles, y cada deterioro se toma de la primera pizarra y se coloca bajo la causa más probable a la que puede ser atribuido (figura 4).

La herramienta más indicada en esta fases sería un análisis causa efecto (diagrama Ishikawa), para sistematizar la identificación de relaciones entre causas y deterioros.

La fase se completa cuando se cumplen simultáneamente dos condiciones:

  1. La primera pizarra no contiene ningún deterioro: esto quiere decir que se han agotado todos los daños detectados. La asignación no suele ser biunívoca, es decir, que o bien varios deterioros son ocasionados por la misma causa, o, al contrario, un deterioro surge por la conjunción de más de una causa. En este caso, las causas coadyuvantes se colocan juntas en la segunda pizarra. Normalmente el número de causas es pequeño, siendo mayor el número de deterioros observados.
  2. Se ha comprobado que la verosimilitud de las hipótesis realizadas es máxima enfrentándolas con las hipótesis de causas alternativas. El examen de verosimilitud se basa en la congruencia y compatibilidad de causas y deterioros.

En esta fase hay que recordar dos frases célebres: “las cosas deben ser tan simples como sea posible, pero no más simples” (A. Einstein), y “cuando se han descartado todas las demás hipótesis, la última, por improbable que parezca, tiene que ser la verdadera” (A. Conan Doyle, en boca de Sherlock Holmes).

Figura 4. Las dos pizarras al final del proceso

Pizarra 2

Causas deterioros ITEPizarra 1

Identificación deterioros ITESe han asignado todos los deterioros a sus causas y han pasado a la pizarra 2