En el contexto de cualquier proceso reglamentado de inspección, y en esto las ITE no son una excepción, existen dos aspectos que planean sobre todas las discusiones: la responsabilidad civil y la relación entre alcance mínimo de los trabajos y su precio. Muchas de las consideraciones que tienen relación con estos dos aspectos son difíciles de establecer de forma objetiva, ya que la situación final estará influida por el mercado que se desarrolle y la actitud final de las Administraciones Locales ante eventuales demoras, ausencias de inspección e irregularidades en la misma.

Características de una ITEEn cualquier caso, pueden indicarse algunas características de las inspecciones:

  • Una inspección no es un seguro: En efecto, una inspección permite asegurar únicamente que no se detectan síntomas que indiquen la existencia de deterioros inminentes. No predice la evolución futura, aunque, lógicamente, si no existen síntomas de daños se infiere que, en condiciones normales, éstos tardarán en aparecer.
  • Una inspección se basa en un trabajo sistemático: La base del éxito de una inspección es su carácter de sistemática. Esta característica, que se examinará más adelante, debe ser cuidada y desarrollada durante la experiencia.
  • Una inspección no es un informe de patología: El resultado normal, estadísticamente hablando, de una ITE debería ser una inspección satisfactoria. Cuando el sistema esté rodado, sólo en una minoría de los casos se dictaminaría una ITE desfavorable. En estos casos, la atribución de causas es recomendable, pero no obligatoria. Bastaría con dar una serie de posibles causas. En cuanto a la recomendación de medidas paliativas de tratamiento de la patología, está completamente fuera del objetivo perseguido. Una ITE desfavorable es el punto de comienzo de los trabajos de patología, que sí deben determinar las causas de los daños y los remedios a aplicar.

Una inspección se basa en tres pilares: sistemática, herramientas empleadas y tiempo empleado. La sistemática permite asegurar la calidad del trabajo, evitando olvidos, descuidos e irregularidades entre unos trabajos y otros. Las herramientas empleadas están en relación con los daños observados en las primeras fases de la misma, ya que no se justifica el uso de herramientas y métodos demasiado costosos si no se detectan daños que lo justifiquen. Por último, el tiempo empleado en el trabajo debe ser el suficiente como para garantizar que éste sea completo y de calidad adecuada. El tiempo puede ser aquilatado con la experiencia, ya que cuanto más amplia sea ésta, será necesario emplear menos tiempo. En cualquier caso, este tiempo no puede ser reducido sensiblemente, ya que existe un límite inferior que será necesario respetar.

Así, la inspección técnica se configura como un poderoso instrumento de fomento de conservación de la edificación a través de la detección precoz de cualquier patología que le afecte y que, de no subsanarse, podrían llegar a ser irreparables.

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